Calles con nombres de mujer para enterrar el pasado colonial de Bélgica


Las placas son discretas, pero su carga simbólica, enorme.

Un barrio de Bruselas ha cambiado el nombre de once calles con connotaciones coloniales,que, a partir de ahora y durante nueve meses, llevarán el nombre de mujeres insignes. Como Rosa Parks, que luchó por los derechos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, o Berta Cáceres que defendió a la las minorías de Honduras.

El proyecto debería haberse lanzado el Día de la Mujer. Pero el confinamiento obligó a posponerlo. Ahora, la movilización contra el racismo le ha dado una nueva dimensión.

“Creo que no es una casualidad”, explica Françoise de Halleux, concejala de Etterbeek para la Igualdad de Género. “La ira de estos días se explica porque ya había un hartazgo general y seguramente es el momento adecuado para tomar conciencia de ciertas cosas. En particular el hecho de que la vida de las personas cambia en función del color de su piel, de si son hombre o mujer, de su orientación sexual, por el hecho de tener una discapacidad. Si acumulas varios, si eres por ejemplo una mujer negra discapacitada, tu vida es mucho más difícil”.

Se trata de un proyecto temporal que ha sido especialmente bien recibido por los vecinos. También cuenta con el apoyo de organizaciones antirracistas que, sin embargo, insisten en que la sociedad belga debe ir más allá de los símbolos.

“Debemos avanzar hacia la abolición de la discriminación estructural que sufren las personas con origen inmigrante. Esto incluye el fin de la discriminación en el empleo, el fin de la discriminación en la vivienda, el hecho de darles una cierta visibilidad, toda una serie de cosas. Así que, en última instancia, el trabajo con las estatuas y los nombres de las calles es simplemente la punta del iceberg”, afirma Carlos Crespo, presidente de MRAX , Movimiento contra el Racismo, el Antisemitismo y la Xenofobia.

Pero también hay voces críticas que se oponen a cambiar los nombres de las calles o a retirar las estatuas.

“No tiene sentido”, dice el historiador Francis Balace, de la Universidad de Lieja. “Me duelen especialmente los ataques contra las estatuas de Leopoldo II porque, por supuesto, fue soberano del Congo, donde por cierto nunca puso los pies. Pero durante 44 años fue el soberano de los belgas. Y una ciudad como Bruselas le debe buena parte de su planificación urbanística.”

El Barrio de Etterbeek quiere completar la iniciativa organizando visitas guiadas por historiadores para los vecinos y las escuelas.