Una pareja franco-turca separada por la pandemia


El confinamiento separó físicamente a Adrien y Güncel, una pareja franco-turca. Y la situación se ha prolongado mucho más de lo previsto.

Ahora sus jornadas están marcadas por las llamadas vía Skype, porque ella se ha quedado atrapada en su país natal, Turquía.

Durante meses, Adrien ha presionado a consulados y embajadas para averiguar si su esposa podía volver a Bruselas, a pesar del cierre de las fronteras. Y recibió muchas respuestas contradictorias, que mantuvieron a la pareja en suspenso.

“Vivimos en una montaña rusa de emociones”, explica Adrien Deslande, que es guía turístico y reside en Bélgica. “Un día hablaba con alguien que me parecía positivo y después recibía un correo electrónico diciendome que no, que no podría ser. ¿Hasta cuando? No se sabe. Ha sido difícil”.

Finalmente, el ministerio de Asuntos Exteriores belga prohibió claramente el ingreso a los no residentes de fuera de la Unión Europea.

Una decisión que contrasta con la recomendación de la Comisión Europea, que sí permite viajar a los familiares, en el contexto de la pandemia.

Todo esto hizo que su separación fuera todavía más frustrante. “Realmente tenemos la sensación de que nuestro matrimonio ni siquiera es real. Tanto en el sentido legal, porque parece no importarle a nadie el hecho de que estamos casados, como en el sentido práctico porque simplemente no estamos juntos”, añade Adrien.

Entre Adrien y Güncel fue amor a primera. Se conocieron en Bruselas durante las vacaciones de ella. Al cabo de dos años se casaron, el pasado enero, y mientras ella estaba en Turquía, esperando un visado de residencia, se quedó atascada. Todavía no saben cuánto tendrán que esperar.

“Esta falta de claridad me afectó mucho porque bueno, como no soy ciudadana europea, básicamente no tengo derechos”, afirma Güncel Kırlangıç, panadera y ciudadana turca. “Es muy difícil para mí entrar en Bélgica o en cualquier otro país de la UE, incluso obtener un visado. Pensamos que el matrimonio facilitaría las cosas. Pero no ha sido así”.

Se espera que la UE abra sus fronteras exteriores este miércoles 1 de julio, pero la incertidumbre sobre las restricciones de viaje alimenta la frustración de muchas personas que reclaman el derecho a reunirse con sus seres queridos.